UN TEMIBLE GOBERNANTE AZOTA AL ZULIA

La provincia de Maracaibo, como muchas regiones de América Latina, cayeron en varias ocasiones en manos criminales designadas por la Corona Española. Los abusos de esos pseudogobernantes consternaban a sus habitantes, y aunque esos maltratos eran denunciados por diferentes vías, pasaban meses para que la autoridad española se pronunciara en tal sentido.
El 20 de diciembre de 1703, el gobernador interino Manuel Arias Puga entrega el mando de la provincia de Mérida, La Grita y Maracaibo, al maestre de campo Laureano de Escaray, quien acumuló entre sus méritos sesenta heridas en diversas acciones militares durante diecinueve años de servicio. Como gobernador de esta provincia, De Escaray se comportó como un tirano, actuando con mucha maldad. Además, contrabandeó a placer con cacao y mercancías, y ultrajó a viudas, casadas y solteras.
La sociedad marabina fue vejada a través del uso indebido de las armas del poder español; la justicia tardó mucho, pero finalmente, este cruel gobernante fue puesto preso el 20 de diciembre de 1708 por Pedro de Esmayle.
Una de las noticias que más celebraron los ciudadanos de esta provincia fue cuando se enteraron de la muerte del tirano cuando lo trasladaban del Castillo de San Carlos a Maracaibo. Se rumoreó insistentemente que sus captores fueron los que en último término hicieron justicia en las calladas aguas del lago de Coquivacoa.
Por: Agustín Arteaga
