LA DULCE VOZ DE DEYANIRA EMANUELS




Una voz femenina sorprende a la gran familia gaitera a mediado de la década de los años 60's. Por motivos de salud, Alba Iriarte, la solista estelar de la agrupación Los Compadres del Éxito, no puede acudir a la primera grabación profesional de este conjunto de aficionados respaldados artísticamente por el consagrado compositor zuliano Rafael Rincón González.

Este día reseñamos el nacimiento en la vivienda enumerada con el 13, perteneciente al Campo Petrolero Bella Vista de Lagunillas, Zulia, de una joven, que por un golpe de suerte del destino, se convierte en un impacto musical en toda la región zuliana. Les hablamos de una dama de la gaita muy querida, respetada y admirada, Aredi Deyanira Emanuels Chirinos, dueña de una delicada y educada voz que revolucionaría la manera de interpretar nuestro ritmo pascuero. Ese año, 1965, la gaita de furro titulada Lago de Maracaibo, del maestro Rincón González, irrumpe en las radioemisoras del Zulia con una frecuencia sonora que sorprendió a todos. Inmediatamente, los operadores y locutores exploraron el disco de larga duración y encontraron una contradanza dedicada a un furrero saladillero muy famoso del siglo XIX, popularmente conocido como El Gran Mahón, familiar del mencionado creador musical.

En los siguientes años, Deyanira Emanuels aprovechó al máximo esa gran oportunidad para consolidar los siguientes clásicos gaiteros: Mi gaitón, Goza mi gaita, gózala; Ziruma, Gaita contradanza, Las campanitas no sonarán, La huerfanita, El cañonazo, entre otros éxitos.

En 1973, ingresa a Los Cuervos, de Lagunillas, y graba una gaita de Jesús Colmenares titulada Indios de mi patria. En 1979, forma fila con Los Primerísimos e impregna su mágica voz a una hermosa gaita de Luis Oquendo Delgado conocida como El último serenatero... SEGUIREMOS INVESTIGANDO SOBRE ESTA DAMA DE LA GAITA.


Por: Agustín Arteaga

APOSTADORES MARACUCHOS


Dos apostadores enfermizos están mirando a la vieja del frente que tiene las piernas abiertas y dicen: - La pantaleta de la señora es negra; el otro apostador brinca y dice: - NO! es marrón... Mandan a un carajito a verificar de qué color es la pantaleta y al regresar les dice: - Se pelaron los dos, ni es negra ni es marrón… son moscas.