LA HISTORIA DEL CRISTO NEGRO

El Zuliano Rajao



1600, debido a los malos tratos del encomendero Rodrigo de Argüelles, más de 500 indígenas zaparas, quiriquires, aliles y eneales, navegando en 140 canoas y en son de venganza, asaltan e incendian este día el pueblo de Gibraltar, al Sur del Lago de Maracaibo, el primer gran Puerto comercial del país.

Al atacar la iglesia de la población, flecharon el cristo que estaba encima del Altar, fijado en un tronco de nogal, quedando cinco flechas clavadas en el crucifijo: Una de ellas en la ceja, dos en los brazos, otra en el costado y la última en una pierna; además de prenderle fuego.

Lo insólito de esta historia es que la imagen no se quemó, y desde ese momento comienza la devoción cristiana más antigua del Zulia, al surgir la fe por el Cristo Negro, la cual se incrementó con la cura del clérigo Ventura de la Vega, quien estaba casi ciego y al tocar los clavos del Cristo, sanó milagrosamente.

Mientras Gibraltar era reconstruida, la reliquia fue trasladada a Maracaibo y colocada en la Iglesia de San Pedro y San Pablo (Catedral de Maracaibo), donde tenía su propio Altar guarnecido con velas.

Al ser reconstruido Gibraltar, sus pobladores pidieron la devolución de su Cristo, pero los marabinos se negaron, y por este motivo, se recurrió al Supremo Real Consejo de India, el cual dio una solución salomónica: "Que la resolución la diese el mismo Cristo, embarcando la imagen, cuando apuntase el aire hacia Gibraltar (por tener mayores derechos) y donde fuese el divino pasajero, serían los dueños de este tesoro deseado".

De esta manera se hizo, y la canoa con el venerable Cristo partió hacia Maracaibo. Era la voluntad del Señor quedarse en Maracaibo y los cristianos de Gibraltar debieron aceptarlo.

En 1817, se reunieron algunos documentos por instrucciones de monseñor Rafael Lasso de la Vega, entre ellos las afirmaciones del presbítero Mateo Más y Rubí, quien señaló prodigios obtenidos por la meditación de la Santa Reliquia, como la curación de su padrastro y la salvación de siete marineros en una borrasca que venía de Veracruz.

De esta manera queda consagrado el Cristo Negro en la Iglesia Matriz, hoy Catedral de Maracaibo.

APOSTADORES MARACUCHOS


Dos apostadores enfermizos están mirando a la vieja del frente que tiene las piernas abiertas y dicen: - La pantaleta de la señora es negra; el otro apostador brinca y dice: - NO! es marrón... Mandan a un carajito a verificar de qué color es la pantaleta y al regresar les dice: - Se pelaron los dos, ni es negra ni es marrón… son moscas.