HUMBERTO FERNÁNDEZ-MORÁN VILLALOBOS




1924, nace en Maracaibo, Humberto Fernández-Morán Villalobos, médico cirujano, graduado (Summa Cum Laude) en la Universidad de Munich, Alemania.

En 1945 revalidó su título en la Universidad Central de Venezuela, y ese mismo año se trasladó a los Estados Unidos de Norteamérica para trabajar en la Universidad George Washington como asistente de Neurología y Neuropatología.

Un tiempo después regresa a su ciudad natal, donde realiza las primeras veinticinco Leucotomías Transorbitarias con control radiográfico y bloqueo reversible de la región parafrontal. Luego viaja a Suecia, donde poco después es designado director de la sección de electronocitología del Instituto Nobel de Física. En 1948 forma parte del Comité Organizador del Congreso Internacional de Psicocirugía en Lisboa. En 1951 recibe su título de Licenciado en Filosofía, Mención Biofísica, en la Universidad de Estocolmo. Humberto Fernández Morán se consolidó como científico e inventor de un gran prestigio internacional.

En enero de 1958 es nombrado Ministro de Educación por el entonces presidente de la República Marcos Pérez Jiménez, cargo que ocupó por apenas nueve días, ya que el 23 de enero cayó el Gobierno de dicho dictador.

En 1967 recibe el Premio y la Medalla John Scott en Philadelphia por su invento del Bisturí de Diamante. Durante diez años trabajó en el programa espacial Apollo de la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio, NASA.

Siempre soñó con fundar un observatorio astronómico y biológico en el Sur del Lago de Maracaibo, pero nunca logró hacerlo.

Mediante un Comité constituido por la Gobernación del Zulia y presidido por el doctor Roberto Jiménez Maggiolo, fue postulado para el Premio Nobel de Física en 1997.

Sin duda alguna el doctor Fernández Morán es uno de los científicos más grandes que ha tenido Venezuela y un gran orgullo zuliano.

En su honor un distribuidor de la ciudad de Maracaibo lleva su nombre, Distribuidor Humberto Fernández Morán.



APOSTADORES MARACUCHOS


Dos apostadores enfermizos están mirando a la vieja del frente que tiene las piernas abiertas y dicen: - La pantaleta de la señora es negra; el otro apostador brinca y dice: - NO! es marrón... Mandan a un carajito a verificar de qué color es la pantaleta y al regresar les dice: - Se pelaron los dos, ni es negra ni es marrón… son moscas.