ALEJANDRO COLINA, GRAN FARMACEUTA




1959, el Zulia despide al farmaceuta Alejandro Adolfo Colina, quien se destacó por su don filantrópico.

Trabajó durante 68 años en la Botica Inglesa, donde recetaba a los más necesitados y les regalaba las medicinas con cargo a su sueldo. Fue denunciado por ejercer la medicina ilegalmente, cuando en verdad ayudaba a los más pobres, pero finalmente fue multado con la alta suma para la época de 100 bolívares, la cual fue pagada por el pueblo marabino a centavo por cabeza.

Alejandro Adolfo Colina fue el fundador de la escuela parroquial Sagrado Corazón de Jesús y de la Orden de Los Caballeros de San Ignacio, e igualmente de la Inmaculada Concepción.

En 1952, siendo presidente de la Junta Proconstrucción de la Capilla de Fátima, logró un terreno y allí edificó una iglesia provisional en el sector Monte Claro de Maracaibo.

Aquí presentamos parte de la biografía de este zuliano de buen corazón:

El 31 de marzo de 1876, nace en Maracaibo el pintor, educador y querido farmaceuta, Alejandro Adolfo Colina, quien trabajó por casi 70 años en la Botica Inglesa, todo un récord laboral; egresado de la Universidad del Zulia como Doctor en Farmacia en 1902, además, miembro fundador y vicepresidente del Círculo Artístico del Zulia en 1916.

La Farmacia Inglesa fue fundada en la calle Comercio por el médico cirujano inglés Edward Wells, y fue considerada la segunda botica de la ciudad de Maracaibo, que más adelante pasa a ser propiedad de la familia Cook.

Colina recetaba a los clientes de muy bajos recursos económicos y les regalaba las medicinas con cargo a su sueldo, como también los refrescaba con una bebida original del establecimiento denominada la Colita Cook, la cual desapareció cuando sus productores establecieron la primera planta de Coca-Cola cerca de Puente España.

No faltaron las quejas enviadas hacia este zuliano de gran corazón, por lo que en varias oportunidades fue denunciado por ejercer la medicina ilegalmente, cuando en verdad lo que hacía era ayudar a los más pobres.

Finalmente fue multado con la alta suma para la época de 100 bolívares, la cual fue pagada por el pueblo marabino a centavo por cabeza. Detrás del recibo de la multa Colina escribió: "Por mi sacrificado pueblo".

En 1958 fue condecorado por el Concejo Municipal de Maracaibo con la Medalla de Oro Honor al Mérito.



APOSTADORES MARACUCHOS


Dos apostadores enfermizos están mirando a la vieja del frente que tiene las piernas abiertas y dicen: - La pantaleta de la señora es negra; el otro apostador brinca y dice: - NO! es marrón... Mandan a un carajito a verificar de qué color es la pantaleta y al regresar les dice: - Se pelaron los dos, ni es negra ni es marrón… son moscas.