TEMPLOS CATÓLICOS DEL ZULIA

El Zuliano Rajao



El 14 de septiembre de 1774, en la visita pastoral que el obispo Mariano Martí hizo a Maracaibo, deja constancia de haber estado en el Templo de Santa Ana de Maracaibo, cuya construcción se comenzó probablemente entre 1602 y 1606, convirtiéndose en una ermita de barro y palmas, hecha por los esposos Francisco de Ortiz e Inés de Basto; y para sostenerlo le adjudicaron el usufructo de 20 vacas, más cierta cantidad de ganado menudo.

La señora Inés hizo traer de España las imágenes de Santa Ana y San Agustín, un altar y varios cuadros grandes pintados al óleo que todavía se conservan en dicho templo, y para la conmemoración de la Semana Santa, un Santo Sepulcro con el Cristo yacente, el cual en la actualidad se conserva en la Catedral de Maracaibo.

En este templo fue enterrado el brigadier Joaquín Primo de Rivera, gobernador de la provincia de Maracaibo entre los años 1788 y 1796.

En tiempos de la Guerra de la Independencia sirvió como punto de reunión de la Escuela de Cristo, sociedad de patriotas que celebraba sus sesiones con el pretexto de prepararse como flagelantes para los días Santos, las cuales se realizaban en fechas determinadas.

Este templo guarda entre sus tesoros arquitectónicos el único retablo, púlpito y techo mudéjar que tiene Maracaibo.

En 1960, el Templo de Santa Ana, que se erigió como capilla del primer hospital de Maracaibo, hoy Hospital Central Dr. Urquinaona, fue declarado como Monumento Nacional.

APOSTADORES MARACUCHOS


Dos apostadores enfermizos están mirando a la vieja del frente que tiene las piernas abiertas y dicen: - La pantaleta de la señora es negra; el otro apostador brinca y dice: - NO! es marrón... Mandan a un carajito a verificar de qué color es la pantaleta y al regresar les dice: - Se pelaron los dos, ni es negra ni es marrón… son moscas.