NERIO FRANCO, MÚSICO VIRTUOSO




Nerio Antonio Franco Rojas, nació el 10 de febrero de 1947. Sus padres, Albino Franco y María La Cruz Rojas, quienes siempre lo apoyaron en sus inclinaciones musicales desde los seis años de edad, aunque pendientes de su rendimiento académico en las escuelas Coquivacoa, 23 de Enero y el Instituto Comercial Collins, lugares donde aprendió sus primeras letras.

El destino lo llevaría a los salones del Conservatorio de Música José Luis Paz en Maracaibo, recibiendo las primeras notas musicales de los maestros Juan del Monte, Serafín Primera y el destacado pianista y arreglista de Billo's Caracas Boys, Héctor "El Pelón" Valbuena.

Sus inicios en la gaita zuliana corresponde al año 1964, cuando integra la agrupación Flor de Mara. Al siguiente año ingresa como cuatrista del Conjunto San Isidro, al lado de Víctor Alvarado, Jesús Socorro, Andrés Gumer, Elsita Socorro, Heberto J. Pedraja, Heberto Flores, entre otros. Ese mismo año es llamado a sustituir a Renato Aguirre González como cuatrista en los Cardenales del Éxito, con tan solo diecisiete años de edad, impregnándole su estilo particular de puntear el cuatro, regresando once años más tarde a esta agrupación, pero como pianista y director musical, incorporando este nuevo instrumento a nuestro ritmo pascuero.

Nerio Franco fue integrante del sexteto más famoso de Venezuela, Los Blanco, aportando su energía y su melodía a través de las teclas del piano, como también lo hizo con la recordada agrupación La Sonora Juventud.

En 1969, de nuevo hace historia en la música regional, al ingresar al grupo Guaco, el cual estaba en plena efervescencia innovadora. Bajo su dirección musical se grabaron creaciones como Gaita con botellas, una experiencia musical callejera plasmada con picos de botellas partidos y ejecutados por Fernando Domínguez y José Castillo.

En Guaco estuvo siete años, y en 1974, compone un tema navideño titulado Parranda fiestera, un éxito de Guaco interpretado por otro gran cuatrista y solista gaitero, Humberto Rodríguez, "Mamaota". En ese año es cuando se introduce el piano en Guaco, antes era sustituido por el cuatro y luego por la guitarra eléctrica, que digitalizaba Franco magistralmente, todo esto dada la influencia musical de la Salsa portorriqueña en la Súper Banda de Venezuela. En 1976 fue reemplazado por el maestro José Luis García, y en 1979, vuelve a sus Cardenales del Éxito, su agrupación gaitera preferida, pero al siguiente año funda al lado de otros excardenales, La Universidad de la Gaita, para luego plasmar su huella musical en las Estrellas del Zulia.

En lo académico dirigió la Escuela de Cuatro, dependencia de la Fundación para la Academia de la Gaita Ricardo Aguirre del Estado Zulia, Fundagraez. También impartió clases de música en la Escuela 23 de Enero, y en los liceos Luis Beltrán Ramos y Alejandro Fuenmayor.

Este afamado músico, lutier, compositor, docente y arreglista zuliano, ejecutaba todos los instrumentos tradicionales de nuestra gaita, además del piano, órgano, bajo, guitarra eléctrica, mandolina, arpa y la guitarra acústica. Un gran espectáculo que siempre ofrecía a sus seguidores con su cuatro solista, el cual denominaba "Muñeca Cantada", era cuando lo ejecutaba de distintas formas: de frente, de espalda, en la cabeza, en el suelo o cualquier otra estridencia que se le ocurriera, al estilo del famoso guitarrista norteamericano Jimi Hendrix.

Su última producción reposa en los estudios de grabación de D&H Records, contentiva de hermosos instrumentales de grandes clásicos de la música venezolana, entre ellos el vals-joropo El diablo suelto, una composición del zuliano Heraclio Fernández Noya creada a finales del siglo XIX, emblemático instrumental propio para el lucimiento de los grandes ejecutantes del cuatro venezolano. También quedó plasmado un instrumental dedicado a su amada esposa Australia, donde su virtuoso esposo grabó todos los instrumentos de la producción musical.


Por: Agustín Arteaga


APOSTADORES MARACUCHOS


Dos apostadores enfermizos están mirando a la vieja del frente que tiene las piernas abiertas y dicen: - La pantaleta de la señora es negra; el otro apostador brinca y dice: - NO! es marrón... Mandan a un carajito a verificar de qué color es la pantaleta y al regresar les dice: - Se pelaron los dos, ni es negra ni es marrón… son moscas.