LA DINASTÍA APARICIO

El Zuliano Rajao



1910, nace en Maracaibo, Zulia, el deportista Ernesto Enrique Aparicio Ortega, conocido como "El Comandante Pitirrojo".

Se inició en el mundo del deporte como practicante del fútbol con el equipo Ayacucho, para más tarde incorporarse al Atlético B.B.C. de Luis Alejandro Chataing.

Con su hermano Luis Aparicio Ortega y otros compañeros, funda el equipo de béisbol Los Muchachos, que más adelante se convierte en Gavilanes, el cual empieza a imponerse como campeón en los años 1931 y 1932, recogiendo sus frutos en los terrenos del viejo y recordado Estadio de Belén de Maracaibo.

En 1933 se inaugura el Estadio del Lago, y Gavilanes continúa con su racha victoriosa, mientras que Ernesto Aparicio une a su calidad de jugador, a la de entrenador y piloto, siempre acompañado de su hermano Luis Aparicio, "El Grande de Maracaibo"; hasta que en 1940 decide retirarse como jugador activo para dedicarse a tiempo completo a las otras dos facetas deportivas del béisbol, lo cual continúa en el Estadio Olímpico de Maracaibo, hoy, Alejandro Borges.

En 1957, por fricciones entre los hermanos Aparicio, Gavilanes desaparece, tras un brillante historial deportivo en el cual conquista 15 campeonatos y cuatro subcampeonatos, aparte de varias series particulares. El equipo vuelve en las temporadas 1958-1959 y 1959-1960, para ocupar solo un tercer lugar y desaparecer en forma definitiva.

"El Comandante Pitirrojo" recibió en vida múltiples reconocimientos, placas, condecoraciones, botones y diplomas por su eficiente desempeño como jugador, entrenador y mánager, tanto del béisbol profesional, como del béisbol menor, pero quizás, su mayor logro deportivo fue haber influido en la formación profesional de su sobrino Luis Aparicio Montiel y de Oswaldo Guillén, dos legendarias figuras dentro del béisbol nacional e internacional.


Por: Agustín Arteaga

APOSTADORES MARACUCHOS


Dos apostadores enfermizos están mirando a la vieja del frente que tiene las piernas abiertas y dicen: - La pantaleta de la señora es negra; el otro apostador brinca y dice: - NO! es marrón... Mandan a un carajito a verificar de qué color es la pantaleta y al regresar les dice: - Se pelaron los dos, ni es negra ni es marrón… son moscas.