JORGE SCHMIDKE, ''EL REY DEL SONETO''




1981, muere en Caracas el escritor, académico, periodista y uno de los poetas más consistentes de Venezuela, Jorge Schmidke, conocido como "El Rey del Soneto".

Uso los seudónimos: Tito Alba, Regino Dux y Delfín Cortés, además fue colaborador de El Cojo Ilustrado y fundador de las revistas literarias Proshelios y Relieves. Fungió como intendente de Tierras Baldías del Zulia entre 1921 y 1922, y en septiembre de 1956, radicado en Caracas, ingresa a la Academia Venezolana de la Lengua.

Este insigne zuliano había nacido el 02 de marzo de 1890 en Maracaibo, de profunda vocación naturalista y académica. Radicado en Caracas, ingresa a la Academia Venezolana de la Lengua el 28 de septiembre de 1956.

Conozcamos un poco más de la vida de este gran poeta zuliano:

El 13 de julio de 1910, al consignar la aparición del libro Oro del Alma del poeta zuliano Jorge Schmidke, el diario El Universal, de Caracas, destaca que es "uno de los meritorios y entusiastas poetas de la falange juvenil que en estos últimos años ha aparecido con bríos sorprendentes y fecundidad delicada y esplendida en la tierra del Zulia". De esa manera hablaban en la capital de la República de este gran poeta que había nacido en Maracaibo en 1890, quien además fue escritor, ensayista, orador y fundador de la revista Nuevos Ideales, donde dio sus primeros pasos como escritor. También perteneció al grupo literario Proshelio, y se dio a conocer con los seudónimos: Tito Alba, Regino Dux y Delfín Cortés. El zuliano Jorge Schmidke obtuvo el primer premio en el Certamen poético del Concejo Municipal de Maracaibo en 1910, y escribió en variadas revistas y periódicos de la época, entre ellos: El Comercio y El Fígaro. Schmidke fue el sonetista clásico, de estilo impecable, que repujaba sus joyas poéticas, digno señor del parnasianismo. En su honor, un liceo en la Circunvalación N° 2 de Maracaibo lleva su nombre, Jorge Schmidke.


APOSTADORES MARACUCHOS


Dos apostadores enfermizos están mirando a la vieja del frente que tiene las piernas abiertas y dicen: - La pantaleta de la señora es negra; el otro apostador brinca y dice: - NO! es marrón... Mandan a un carajito a verificar de qué color es la pantaleta y al regresar les dice: - Se pelaron los dos, ni es negra ni es marrón… son moscas.