GABRIEL BRACHO MONTIEL, HUMORISTA




1903, florecen en Maracaibo los versos humorísticos de un neonato que esparciría el humor zuliano por toda la geografía nacional. Viene al paraíso marabino Gabriel Bracho Montiel, uno de los pioneros humoristas en sembrar el repentismo y la jocosidad del zuliano a través del ejercicio del periodismo, aunque su verdadera profesión era odontólogo.

CONOZCAMOS A ESTE PERSONAJE ZULIANO DEL SIGLO XX

Gabriel Ángel Bracho Montiel, nace en Maracaibo el 8 de mayo de 1903; novelista, cuentista, periodista, dramaturgo y poeta humorístico que utilizó el seudónimo de Dominguito.

En la Universidad Central de Venezuela recibe el título de Odontólogo, pero su verdadera vocación lo lleva al periodismo y a escribir cuentos desde 1926 en la famosa revista Fantoches.

Colabora junto a los más notables intelectuales de la época en la revista Seremos, que da nombre a una generación literaria. Coeditor de los periódicos El Nivel (1928), redactor de El País (1929) y de El Norte (1930).

Políticamente perteneció a la Generación del 28 del Zulia, en su lucha contra la dictadura de Juan Vicente Gómez, conjuntamente con Valmore Rodríguez y Juan Bautista Fuenmayor. Estuvo preso en el Castillo de San Carlos, Zulia; fue uno de los fundadores del Bloque Nacional Democrático (BND) y exiliado por ser miembro del Partido Comunista de Venezuela.

Gabriel Ángel Bracho Montiel fue director y coeditor de la famosa publicación humorística El Morrocoy Azul, donde escribió las crónicas Mentiras de Dominguito, a través de las cuales hizo famoso a ese personaje, por cuyas publicaciones fue expulsado de Venezuela durante el Gobierno del dictador Marcos Pérez Jiménez.

Inspirado por la actividad petrolera del Zulia escribió Guachimanes, concibiendo una auténtica novela basada en el submundo del petróleo en su tierra zuliana.

Este valiente zuliano utilizó el humor como instrumento socio-político al lado de los hermanos Nazoa, Miguel Otero Silva, Leo y Kotepa Delgado.

A la caída del régimen perezjimenista regresa a su país.


Por: Agustín Arteaga


APOSTADORES MARACUCHOS


Dos apostadores enfermizos están mirando a la vieja del frente que tiene las piernas abiertas y dicen: - La pantaleta de la señora es negra; el otro apostador brinca y dice: - NO! es marrón... Mandan a un carajito a verificar de qué color es la pantaleta y al regresar les dice: - Se pelaron los dos, ni es negra ni es marrón… son moscas.