EDUARDO LÓPEZ RIVAS AL PANTEÓN




Los días 23 y 24 de febrero de 2015, se llevaron a efecto los honores relativos al traslado de los restos mortales del renombrado periodista Eduardo López Rivas al Panteón Regional. El día 23 estuvieron en Capilla Ardiente en la sede de la Dirección de Cultura de Maracaibo; de allí fueron trasladados a la Santa Catedral y a las 10 y 30 minutos de la mañana llevados al Panteón Regional para su Inhumación. Estuvieron presentes los representantes de los Poderes Públicos y el pueblo en general, una parte dentro del Panteón, por lo pequeño del espacio y el resto en carpas especiales en una de las partes laterales de este sitio histórico. Se trata del primer periodista de la historia que reposa a partir de la citada fecha en el Panteón del Estado Zulia.

Sin ninguna duda, el zuliano Eduardo López Rivas es uno de los defensores más connotados de la civilidad y el periodismo en la Venezuela de finales del siglo XIX y comienzos del XX. Es considerado uno de los más intelectuales más representativos de la zulianidad y un revolucionario de las artes editoriales y tipográficas de nuestro país. Perteneció al grupo de hombres cultivados en El Colegio Nacional, fundado en Maracaibo en 1837 y que, en su mayoría, continuaron estudios en el exterior, entre ellos José Ramón Yepes, Manuel Dagnino, Idelfonso Vásquez, Valerio Perpetuo Toledo, Apálico Sánchez, Jesús María Portillo, Francisco Eugenio Bustamante, Francisco Ochoa, Sisoes Finol, José María Rivas y Octavio Hernández. Su padre fue Juan Eduardo López de Triana y Espina, seguidor de las figuras más representativas del liberalismo como lo fueron Antonio Leocadio Guzmán y Tomás Lander. Su madre era Doña Encarnación Rivas, pariente del escritor José María Rivas.

Su infancia y adolescencia transcurrió en un ambiente instruido y cultivado, que sentó las bases para su futura formación académica. Hizo sus primeros estudios en el Colegio Federal del entonces Estado Falcón Zulia y posteriormente se trasladó a Francia para continuar su bachillerato. En el Liceo de Marsella – anota el historiador y político Alfredo Tarre Murzi que allí "pudo absorber lo mejor de aquella singular época; la de mayor floración de genios que conoció Europa, entre 1850 y 1890".

Atenógenes Olivares Hijo dice de él, en el libro "Siluetas Ilustres del Zulia" "…en el liceo mostró esa inclinación al cultivo de las letras que lo llevó más tarde a convertirse en antorcha del periodismo; en intérprete viril de una raza que tarde o temprano se sacudiría ante el torbellino arrollador de la explotación. Ante la presencia del gobierno autoritario de Antonio Guzmán Blanco e impulsado por la preocupación y por el bienestar público llevaron al joven López Rivas a ejercer el periodismo como medio de denuncia. Por ello el autor que citamos anteriormente dice: "Su rectitud de hombre y el vigor de su talento lo empujan a ocupar las trincheras del periodismo donde, por imponerse en el corazón de su pueblo luchando contra los rigores de la tiranía, se convierte en el blanco de feroces persecuciones políticas".

Afirman las profesoras de LUZ, Nilda Bermúdez y María Romero, en su trabajo de investigación: Historia de un diario zuliano decimonónico: El Fonógrafo; sus aportes en el estudio de la cotidianidad maracaibera, que en Maracaibo su primera actividad periodística conocida data de 1872 cuando funda y edita "La Antorcha", semanario de literatura, ciencias y arte y luego trabaja como redactor en El Periódico (1877-1878), semanario de política, economía y literatura y en El Mensajero, semanario tabloide dedicado mayormente a asuntos económicos.

Eduardo López Rivas fue el fundador de la Imprenta Americana, una de las mejores de América en su tiempo y del "Zulia Ilustrado". En mayo de 1879 funda, escribe, edita y dirige "El Fonógrafo" del cual se retira en 1908, a la edad de 58 años, dejándole a sus hijos Carlos y Eduardo López Bustamente, como lo afirma el historiador Alfredo Tarre Murzi, "la responsabilidad de continuar su labor y sus propósitos patrióticos, sembrando en las generaciones del siglo XX las ideas del progenitor". Cinco años después, exactamente el 22 de julio de 1913, muere Eduardo López Rivas, en su ciudad natal, dejándole al país un legado periodístico y civilizador extraordinario. En 1917 Juan Vicente Gómez ordena el cierre definitivo de "El Fonógrafo".


APOSTADORES MARACUCHOS


Dos apostadores enfermizos están mirando a la vieja del frente que tiene las piernas abiertas y dicen: - La pantaleta de la señora es negra; el otro apostador brinca y dice: - NO! es marrón... Mandan a un carajito a verificar de qué color es la pantaleta y al regresar les dice: - Se pelaron los dos, ni es negra ni es marrón… son moscas.