DOCTOR JULIO ÁRRAGA ZULETA, MÉDICO




Despedimos en su ciudad natal, Maracaibo, el 13 de agosto de 1971, el doctor en ciencias médicas y escritor zuliano, Julio Árraga Zuleta, distinguido ciudadano que le hizo honor al nombre de su padre, quien fue el gran maestro de la pintura en el Zulia.

BREVE PERFIL DE ESTE ADMIRADO GALENO ZULIANO

El 27 de julio de 1915, nace en Maracaibo, Zulia, el destacado médico cirujano, profesor universitario, orador, político y escritor de temas científicos e históricos, Julio César Árraga Zuleta, hijo del famoso pintor zuliano Julio Árraga.

Sus estudios de medicina los inicia en la Universidad de Los Andes y los culmina en la Universidad Central de Venezuela, presentando como tesis un trabajo titulado Las suturas gastrointestinales.

Después de graduado, ejerce su profesión en Maracaibo, ocupando los siguientes cargos: médico de la Cruz Roja, jefe del Servicio de Cirugía Nº 3 del Hospital Chiquinquirá, director del mencionado hospital, presidente del Colegio de Médicos del Estado Zulia, director de la revista de la Sociedad Médico Quirúrgica del Zulia, profesor de la Universidad del Zulia, primer presidente de la Sociedad de Profesores de la Escuela de Medicina de LUZ, miembro titular de la Sociedad Médico Quirúrgica del Zulia y de la Academia de Medicina del Zulia y demás cargos de considerable importancia.

En la administración pública ocupó cargos como vicepresidente del Concejo Municipal de Maracaibo, secretario general de Gobierno del Zulia y presidente de la Casa de la Cultura Andrés Eloy Blanco. Fue muy prolífico como escritor, destacando en estas lides con su célebre obra La muerte del Libertador y sus consecuencias políticas.

Su personalidad humana, médica y literaria, coincidían de manera impresionante con la de su padre, el reconocido maestro de la pintura, el zuliano Julio Árraga.


Por: Agustín Arteaga


APOSTADORES MARACUCHOS


Dos apostadores enfermizos están mirando a la vieja del frente que tiene las piernas abiertas y dicen: - La pantaleta de la señora es negra; el otro apostador brinca y dice: - NO! es marrón... Mandan a un carajito a verificar de qué color es la pantaleta y al regresar les dice: - Se pelaron los dos, ni es negra ni es marrón… son moscas.