CLUB DEL COMERCIO DE MARACAIBO

Emmanuel Fuenmayor / El Zuliano Rajao



En 1890 existía un botiquín de tipo especial, situado sobre una plataforma de piso de madera sobre las aguas del Lago de Maracaibo, propiedad de Ángel María Araujo y con el nombre de La Nevería, cercano a la Casa Blohm & Cía.

Allí se organizó una peña cervecera de comerciantes criollos, alemanes e italianos, a la cual se empezó a llamar Club del Comercio, pero pronto sus integrantes vieron lo pequeño del espacio y la intromisión de personas ajenas al ambiente.

En marzo de 1891, se decidió alquilar un local, nombrar a una junta directiva y elaborar unos estatutos, y finalmente el 30 de julio de ese año, se suscribió el acta de fundación e instalación del Club del Comercio de Maracaibo, con 50 miembros fundadores, bajo la presidencia de Eduardo Vos Jess, en la vicepresidencia E. Beckmann, M.M Osorio como secretario y M.N Rincón como tesorero.

Esta directiva fue provisional, y además fue la encargada de reunir 125 pesos macuquinos como cuota de entrada, alquiló una sede en la esquina de las calles Bustamante y Aurora, acondicionó el local, importó el mobiliario, organizó la biblioteca, instaló una cancha de tenis y adquirió un juego de cricket.

En septiembre de 1898, el club se muda a la planta alta de la Casa Estrada, MacGregor & Cía, en la Plaza Baralt de Maracaibo, donde funciona solo por un año, ya que el 25 de noviembre de 1899, se inaugura un nuevo local en los altos del almacén de víveres de Breüer Moller y Cía en la misma Plaza Baralt. En 1930 vuelve a tener una nueva sede, esta vez en el segundo piso del edificio Pasaje Colón, en la calle Comercio; hasta que en 1942 se inaugura en la avenida Bella Vista con calle 72, su propia sede, la cual fue comprada en 1932.

APOSTADORES MARACUCHOS


Dos apostadores enfermizos están mirando a la vieja del frente que tiene las piernas abiertas y dicen: - La pantaleta de la señora es negra; el otro apostador brinca y dice: - NO! es marrón... Mandan a un carajito a verificar de qué color es la pantaleta y al regresar les dice: - Se pelaron los dos, ni es negra ni es marrón… son moscas.