''EL REY DEL HIT''

El Zuliano Rajao



El 31 de julio de 1939, nace en Cabimas, estado Zulia, Víctor José Davalillo Romero, quien desde muy joven fue atleta, desempeñándose como corredor de 100 y 200 Metros Planos, así como practicante de Salto Alto y Largo en las Competencias de la Creole, hasta que empieza a jugar béisbol con el equipo Telegrafistas de Lagunillas, donde logra ser Campeón Bate, jonronero, empujador y anotador.

Gracias al empeño de su hermano Pompeyo, "Vitico" Davalillo, como es conocido, salta al profesional con el Caracas, y más adelante, juega con Portuguesa y Aragua, convirtiéndose cuatro veces Campeón Bate en nuestra pelota profesional.

En el béisbol del Norte empieza a jugar en 1958 con los equipos Palatka y Visalia. Al siguiente año, con el primer equipo mencionado, encabeza la Liga de la Florida con una efectividad de 2.45 y un récord de 16-7, con promedio al bate de 291, con dos jonrones y 10 remolcadas.

En 1962, con el traslado de los Sugar Kings a Jacksonville, "Vitico" juega como titular del jardín central y debe olvidarse del montículo, ya que fue campeón bate de la Liga Internacional con 246, líder en hits, estafadas, triples y bases alcanzadas; empujó 59 carreras y anotó 99.

Jugó también con los equipos: Cardenales de San Luis, Piratas de Pittsburg y Atléticos de Oakland.

Fue el primer venezolano en batear más de 300 puntos en la Liga Americana, cuando jugaba con los Indios de Cleveland, dejando un récord personal impresionante: Jugó durante 30 temporadas, intervino en 1.286 partidos con 4.627 turnos, 1.228 sencillos, 49 triples, 38 jonrones, 478 carreras empujadas, 662 anotadas, 136 bases robadas y más de 1.500 hits, consagrándose como uno de los mejores bateadores de todos los tiempos.

Víctor Davalillo demostró ser el más temible bateador en la historia de la liga venezolana y su cualidad más destacada fue la agresividad, con una forma muy especial de levantar el pie derecho para hacer el swing.

En su honor, el estadio de béisbol de Cabimas lleva su nombre, Víctor Davalillo.

APOSTADORES MARACUCHOS


Dos apostadores enfermizos están mirando a la vieja del frente que tiene las piernas abiertas y dicen: - La pantaleta de la señora es negra; el otro apostador brinca y dice: - NO! es marrón... Mandan a un carajito a verificar de qué color es la pantaleta y al regresar les dice: - Se pelaron los dos, ni es negra ni es marrón… son moscas.