100 AÑOS DE JUAN VICENTE TORREALBA




1917, en la esquina de Rosario del valle de Caracas, florece el tercer vástago de la unión matrimonial de don Santana Torrealba Silva y doña María Esperanza Pérez, quien con su nombre de pila, Juan Vicente Torrealba, recorrería el mundo a través de la mágica ejecución del arpa.

Bajo la influencia de una Caracas rural y el hechizo del hato Banco Largo, cercano a las sabanas llaneras de Camaguán, estado Guárico, donde llega de ocho meses de edad, comienza la inspiración fecunda de un gran venezolano con unas manos nacionalistas.

Se desempeñó en las labores propias del campo venezolano, desde becerrero, pasando por caporal, hasta llegar a ser, administrador general, donde sus parientes del Llano lo consideraron como un hombre fuerte, de caballo, soga y toro bravo.

Se identificó inicialmente con la guitarra, la cual aprendió a ejecutar con facilidad, ofreciendo su primera presentación como músico a los 18 años de edad, en la población denominada La Unión en el estado Barinas.

Viendo el liderazgo que ejercían los arpistas en la región llanera, emprende a cultivarse en la ejecución del arpa, la cual logra dominar con maestría a los dieciséis, convirtiéndose años después en el más sobresaliente arpista venezolano, con reconocimientos en México, Colombia y Paraguay. En estos países donde imparten la cátedra de Licenciatura en Arpa, la ejecución de una obra musical del "Maestro Torrealba", titulada Concierto en la llanura, es de carácter obligatorio para la obtención del título.

En 1948 regresa a Caracas con quinto grado de instrucción primaria y consigue empleo como fiscal de una empresa láctea. Alternadamente se presenta como ejecutante de la guitarra en la emisora Radio Nacional de Venezuela, como siempre tocando música venezolana.

Allí conoce a la relacionista pública de la emisora, la compositora y concertista de piano María Luisa Escobar. Ella le obsequió un valioso disco en blanco de 12 pulgadas usado en las emisoras de otrora para grabar los comerciales. Ese mismo día por la noche ingresa al estudio de grabación de la mencionada emisora y plasma su primera sesión de grabación. El "Maestro Torrealba", junto a su hermano Arturo, en el cuatro, y acompañado de su pequeño hijo Santana, en las maracas, da el primer paso en su carrera profesional como músico.

Esta inédita grabación armonizada con su guitarra fue escuchada en su residencia cientos de veces, motivo de inspiración para fundar su famoso grupo Los Torrealberos.

Contrata a un joven cantante llanero de nombre Ángel Custodio Loyola, pero su estilo recio no tuvo tanta aceptación en la Caracas de la época; es ahí donde convence a un tenor zuliano intérprete de Boleros, ahijado de don Pedro Vargas, para que lo acompañara a grabar música llanera, hablamos de Mario Suárez, quien veía esta propuesta como un gran riesgo artístico; sin embargo, ambos se llenaron de gloria.

Así surgieron sus grandes éxitos como: Concierto en la llanura, Rosario, La potra zaina, Madrugada llanera, Sabaneando, Valencia, Esteros de Camaguán, entre otros clásicos.

Sus obras musicales recorren los paisajes de Latinoamérica; países como México y Colombia le rinden tributo en vida, edificando plazas que llevan su nombre, como también en Camaguán, donde le erigieron una estatua en una avenida que también fue bautizada con su nombre.

El 19 de noviembre de 2014, los venezolanos recibimos la grata noticia que el "Maestro Torrealba" había recibido el Premio Grammy del concejo Directivo de esta institución musical.

Gracias, mil gracias "Maestro Torrealba", por armonizar nuestra tierra con sus hermosas melodías.



APOSTADORES MARACUCHOS


Dos apostadores enfermizos están mirando a la vieja del frente que tiene las piernas abiertas y dicen: - La pantaleta de la señora es negra; el otro apostador brinca y dice: - NO! es marrón... Mandan a un carajito a verificar de qué color es la pantaleta y al regresar les dice: - Se pelaron los dos, ni es negra ni es marrón… son moscas.